martes, 10 de marzo de 2015

Jóvenes que corren riesgo de perder la audición

Son muchos los jóvenes que suben el volumen de la radio o reproductor de música demasiado alto, para luego ponerse auriculares, desconectándose de todo lo que le rodea. También existe el problema de los que asisten varias veces por semana a bares, discotecas, conciertos o locales donde la música y el ruido de la gente suenan a un nivel elevadísimo.
El problema es que la juventud pone en riesgo sus niveles de audición, pudiendo llegar a perderla casi por completo. Y esto no es una afirmación de las madres o educadores, sino de la Organización Mundial de la Salud: Cerca de 1,1 millones de personas corren este riesgo.

Algunas cifras

De este millón de personas, aproximadamente la mitad son jóvenes de 12 a 35 años, de países desarrollados, que están perdiendo audición por culpa de escuchar música demasiado fuerte con los auriculares en sus dispositivos electrónicos.
Por otra parte, cerca de un 40 % están potencialmente expuestos a este riesgo a causa de los niveles de sonido en discotecas, locales de música y entretenimiento. Se calcula que con una sobredosis de ruido permanente existe el riesgo de llegar a ser sordo en 5 años.
Es triste, pero el 99 % de los jóvenes de entre 15 y 19 años son concientes que si escuchan música muy fuerte durante mucho tiempo pueden sufrir daños en la audición y, aún así, continúan haciéndolo con auriculares y a unos niveles muy peligrosos

Medidas para cuidar el oído

Existe un Departamento en la Organización Mundial de la Salud de Manejo de las Enfermedades No Transmisibles, de la Discapacidad, Prevención de Violencia y Lesiones, que difunde esta problemática. Su director, el Dr Etienne Krug, explica que adoptando unas simples medidas preventivas, la gente puede disfrutar de lo que le gusta sin poner en riesgo su audición.
- Limitar el uso de auriculares a una hora al día
- No trabajar más de ocho horas diarias en lugares con 85 decibelios de ruido (es el caso de discotecas, bares, o centros deportivos, por ejemplo)
Es impresionante saber que, en lugares donde los decibelios suben a 100 o más, los daños auditivos comienzan a producirse en tan solo 15 minutos.

Una cuestión de decibelios

Según explican en la OMS el daño auditivo resulta de exponerse a un ruido intenso y constante o, también, a un intenso ruido repentino que, según afirman los profesionales, daña los pelos de dentro del oído. 
Como ya hemos visto, se utiliza como unidad de medición el decibelio que parte de unos niveles de referencia bajos.
Por ejemplo, en una conversación se llega a los 40 o 60 decibelios, una sirena de ambulancia unos 120, los coches de Fórmula 1 suben a 140 y los petardos de 140 a 165. Los auriculares llegan a permitir subir el sonido hasta los 110 decibelios, por lo que recomiendan que, en los casos de dispositivos móviles, se instalen aplicaciones que nos ayuden a mantener el volumen a niveles seguros.

Daños irreversibles

Es muy importante tener en cuenta lo que nos advierten desde la Organización Mundial de la Salud: Los daños en el oído suelen ser irreversibles. Si bien pueden existir pérdidas de audición temporales (causadas por explosiones por ejemplo) pero muchas son permanentes. En cualquier caso, cuando se presenta este problema o sentimos un zumbido, siempre es muy importante acudir al médico.
Por todo esto, no hay que dejar de recomendar (si es necesario, constantemente) a nuestros hijos que presten especial atención al volumen de la música que escuchan o de los sitios donde concurren con sus amigos. Ellos deben saber que una vez que pierdan la audición, ya no volverá.


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